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©BCM

Siempre empezó a llover

en la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía

una araña esperando entre los pétalos.

 

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas

antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno

y voceaban la guerra en las esquinas.

 

Fui una letra de tango

para tu indiferente melodía.

Julio Cortázar.

SIEMPRE EMPEZÓ A LLOVER,

FOTOGRAFÌAS DESDE JULIO CORTÀZAR

  Julio Cortázar vivió junto a su familia en el barrio Rawson (Agronomía, Capital Federal) entre 1934 y 1951, año en el que decide mudarse a París. Fue un período de intensa formación literaria, iniciado a los 19 años con la lectura de “Opium” de Jean Cocteau y seguido por su oficio de traductor, la docencia en Chivilcoy y los primeros viajes por Latinoamérica. Los jardines del barrio de Agronomía son mencionados en distintas obras, particularmente en el cuento “Ómnibus” de Bestiario (1951).
  Viví toda mi infancia en ese barrio, a metros del edificio de Julio. Las amistades y el misterioso juego de la historia quisieron habitara también en su propio departamento.

  Habiendo pasado más de medio siglo, el barrio Rawson ha dejado de ser un suburbio pantanoso para erigirse hoy como refugio asediado por el despiadado crecimiento urbano, una fortaleza custodiada en igual proporción por gorriones y gatos.


“Siempre empezó a llover”

  Esta serie fotográfica propone un acercamiento a Cortázar desde su con-texto, un punto de partida inverso a la lectura. Destramar lo cotidiano para liberar la fantasía, recrear sus pasos detenidos en el tiempo, su mirada a través de las mismas ventanas, el mate amargo bajo la sombra de aquellos árboles. Un privilegio en el enredado tablero de la vida.
  Las fotografías forman parte de una serie mayor, todas ellas fueron tomadas durante el año de su centenario (2014) en el propio barrio Rawson y particularmente en el departamento que habitará Julio antes de su partida a Paris: su biblioteca personal -a la que recuerda en el poema “Rechiflao en mi tristeza” (Nairobi 1976)- , su dormitorio, su escritorio, la maquina de escribir, las veredas rotas y las vistas de desde su ventana.


Agradecimientos:
  Fue posible gracias a la ilimitada generosidad de la familia que me abrió las puertas en mi regreso a Buenos Aires y al barrio de mi infancia. La historia resolvió que ellos fueran quienes tomaran la casa de los Cortázar, afortunadamente seres por siempre jóvenes y justicieros, amantes de los juegos, la música y la cocina. A Nelly Schmalko y Nahuel Suárez.

 

Fotografía: Bernardo Cornejo Maltz
Actriz: Mora Langer.
Colaboradores: Victoria Flores, Alexander Bednarski y Nahuel Suárez.

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